arraial do cabo

Brasil – Guía para conocer Arraial do Cabo desde Buzios

Estás alojándote unos cuantos días en Buzios ¿y se te cruza por la cabeza conocer algún lugar más? ¡¡Que ni se te ocurra dejar de conocer Arraial do Cabo desde Buzios!! En esta breve guía te contamos la forma en que lo hicimos nosotros, durante mayo de 2014.

 

Moviéndose hasta Arraial do Cabo

Nuestra idea era llegar a Arraial do Cabo y ya una vez allí, contratar algún tour en barco que nos llevase a conocer los puntos básicos. Para el traslado entre ciudades, nos habíamos decidido por hacerlo mediante buses, ya que era bastante directo, económico y además lo tomábamos a la vuelta del hotel donde estábamos parando.

 

Salineira

 

Según lo averiguado previamente, hay buses de la empresa Salineira que hacen el trayecto directo Buzios-Arraial do Cabo (línea 414), aunque también existe otra forma que es tomar el bus de la misma compañía, que hace el recorrido Buzios-Cabo Frío (líneas B160 y B165) y una vez allí, tomar otra Salineira Cabo Frío-Arraial do Cabo (línea B150). Cabe destacar que esta última opción cuenta con mayores frecuencias que la conexión directa de la línea 414.

Para mayor detalle, la página web de la Salineira es www.salineira.com.br

Nuestro plan era tomar el que iba directo a Arraial de Cabo que salía 7.40hs, pero nos quedamos dormidos, así que terminamos tomando el que iba a Cabo Frío, cerca de las 9hs. El lugar donde lo tomamos es en el centro, calle Estrada da Usina Velha.
Tardamos unos 40 minutos en llegar a Cabo Frío, más que nada porque el bus dio mucha vuelta en el centro.

En el mismo lugar que para el micro, apenas unos metros adelante, se detienen los que te llevan a Arraial do Cabo, junto a varias otras líneas. Esperamos algunos minutos y vino.

En Cabo Frio elegimos no recorrer algunos de sus lugares (Praia do Forte y el fuerte de San Mateo), ya que teníamos pensado dedicarle un día entero más adelante.

Fueron otros 40 minutos de viaje para llegar a Arraial do Cabo, más específicamente a donde nosotros bajamos: la playa Dos Anjos.

 

Praia dos anjos

 

Allí no hacés más que poner un pie en la vereda y ya se te abalanzan los vendedores del paseo en barco. Lo ideal es regatear un poco el precio, ya que hay mucha oferta y los vendedores se “pelean” por ganarte.

De todos modos ellos tienen su propia técnica para apurarte a que cierres con ellos, ya que enseguida te dicen que está por salir el barco, que hay que comprarlo cuanto antes al ticket.
La realidad es que luego de comprarlo, esperamos bastante rato para por fin abordar el barquito, rato que usamos para aproximarnos al puerto y pagar la tasa de embarque (3$ reales cada uno, por aquel entonces).

 

Comenzando el tour en barco

Todos los tours los realizan de la misma manera, a lo sumo puede cambiar el tamaño del barco (en nuestra caso era un barco chiquito), pero los puntos que se van tocando son siempre los mismos.

La primera de las paradas del paseo es en la Praia do Farol. Aquí nos dejaron disfrutar de ese paraíso por unos 30 minutos. El barco no se puede acercar del todo a la costa, porque obviamente se quedaría encallado, así que tenés que bajar cuando el agua te llega por la cadera aproximadamente. Esto ténganlo en cuenta para calcular cómo y dónde llevar las cosas que luego vas a subir y bajar del barco. En nuestro caso fue fácil porque uno bajaba las mini escaleritas del barco y recibía a Sofía y luego el otro bajaba con la mochila.

 

Praia do farol

 

Esta playa es muy espectacular por sus arenas blancas, el agua turquesa y los pececitos que nadan junto a vos. Para Sofía era su primera vez nadando en el mar, por lo que al principio se asustó un poco con las olas, sobretodo porque el agua estaba un poco fría y justo le vino una pequeña ola cuando nadaba entusiasmada. Pero también se enganchó con la arena y la posibilidad de jugar con esta nueva textura.

 

Praia do farol

 

Praia do farol

 

Cuando la bocina del barco nos anticipó que debíamos volver, tuvimos que ordenar todo como para que no se caiga nada en el agua en los metros que había que caminar para abordarlo.

Hicimos un paseo por unas formaciones rocosas, y viendo la Fenda de Nossa Senhora (una grieta rocosa de 5mts de ancho, que en medio tiene la estatua de Nuestra Señora de Aparecida), el impacto del Meteorito y la imponente Gruta Azul (fue una parada muy corta, sin bajar y bastante de lejos sobre todo a la gruta, eso no nos gustó mucho, la verdad es que queríamos verla mejor y sacarle buenas fotos).

 

Fenda de nossa senhora Gruta Azul Agujero Meteorito

 

La segunda parada fue en Praia do Prainhas. Ya estábamos en horario para almorzar así que compramos en los puestitos de la playa unas riquísimas empanadas de camarones y pollo, y a la misma vendedora le podías alquilar una sombrilla, así que aprovechamos una para poder comer tranquilos y que a Sofía no le pegue el sol del mediodía. Cada una de estas cosas salía 5$ reales.

 

Prainhas

 

Prainhas

 

El agua de esta playa estaba realmente fría, así que casi no nos metimos, total sabíamos que en la tercera parada íbamos a disfrutar de una mucho mejor.

Y así fue, la tercer y última parada en Praia do Forno donde decidimos bajarnos y quedarnos allí por nuestra cuenta, ya que el barco se quedaba 50 minutos y luego retornaba simplemente al puerto. Sabíamos que esa playa era realmente linda para quedarse un buen rato relajando y que simplemente pasando el morro ya estábamos nuevamente en el centro de la pequeña ciudad de Arraial do Cabo, sin depender del transporte del barco.

 

Praia do forno

 

Esta vez fue un poco más complicado bajar todo (recordar que en las anteriores paradas dejábamos las mochilas y el cochecito de bebé arriba del barco) con el agua en la cintura. Pero los chicos del barco fueron muy amables y nos bajaron el cochecito de bebé, lo que nos simplificó bastante las cosas.

Esta era una playa especial para Sofía ya que el agua era realmente calentita. Ella se amigó completamente con el agua y empezó a disfrutarla jugando con las olas y la arena. Pasamos unas horas lindísimas, y el cansancio la venció, así que terminó durmiendo su siesta en plena playa, realmente un lujo.

 

Praia do forno Praia do forno Praia do forno

 

 

Praia do forno

 

El morro que rodea esta playa esconde más rápido al sol, por lo que aproximadamente una hora antes de que el atardecer se vuelva noche, ese sector la playa ya estaba oscureciéndose.

Sofía estaba tan dormida que la levantamos, la pusimos en el cochecito y siguió durmiendo. Aprovechamos entonces para ir a uno de los bares de la playa y comer unas papas fritas, tomar una caipirinha y también un jugo de Cajú.

Ya casi no había gente en la playa, todos emprendían la retirada al ritmo del sol, entonces caminamos unos metros para llegar a la escalinata que nos llevaba a lo alto del morro primero, para luego bajarlo y llegar al centro.

 

Emprendiendo el retorno

La nena estaba realmente cansada porque fue subida en brazos y ni se enteró. Cerramos el cochecito y empezamos a subir, con cuidado y despacio por tener a la nena a upa.
El camino te permite algunas vistas hermosas de la playa, donde sin dudas aprovechamos para tomar unas buenas fotos panorámicas de la playa en los dos miradores, y así como quien no quiere la cosa, llegamos a la cima del morro.

 

Mirador camino praia do forno

 

Mirador camino praia do forno

 

Bajamos con algunas dificultades lógicas de las rocas resbalosas y una niña dormida en brazos, pero llegamos bien.
El colectivo se tomaba apenas a dos cuadras de la salida del sendero del morro y van realmente repletos de gente.

 

Arraial do cabo

 

Hicimos el camino inverso a como habíamos llegado, es decir sin hacer el viaje directo, así que bajamos en Cabo Frío y una vez allí, tomamos la Salineira definitiva a Buzios.

Lamentablemente nos confundimos y bajamos en la zona de Geribá, mucho antes del centro y la zona del hotel, por lo que tuvimos que tomar una combi que nos acerque un poco más. Por suerte pasan seguido haciendo el trayecto del centro a las playas más lejanas por la avenida principal.

Finalmente llegamos al hotel, luego de un día largo pero habiendo conocido uno de esos lugares, que a pesar de no ser fanáticos de las playas, te quedan en la memoria por ser tan hermosamente paradisíacos.

 

 

Marcelo Aguilera
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Marcelo Aguilera

Ingeniero en Informatica, los códigos de programación no es lo que más me gusta ver. Prefiero los paisajes de los viajes, pero cuando no se puede estar en ellos, me surmejo en las imágenes de blogs y páginas para lograr la planificación perfecta del próximo viaje a hacer. Me defino como viajero meticuloso que siempre quiere conocer hasta el último rincón. Cuando estoy en la rutina, me despejo entrenando, ya que además soy corredor.Y por supuesto, soy el papá de Sofía, la loquita que me da los besos más lindos cada noche.
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