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Colombia – Playas en Cartagena y sus alrededores

Uno supone que cuando va a un destino donde el sol y el calor aprieta, la playa está al alcance de la mano. En Cartagena de Indias, es cierto que tenés playas ahí nomás en el centro y en lugares como Bocagrande, pero las playas en Cartagena que valen la pena las tenés a un barco o micro de distancia, en las islas y archipiélagos de la zona.

Así es que si querés hacer días de playa, las opciones son muchas, y muy buenas. Sólo tenés que conocer un poco cada una de sus características como para decidir cuál se ajusta a tus gustos y/o necesidades.

Nosotros sabíamos que íbamos a tomar dos días en chapoteo y arena, así que había que decidir, aunque hay una infaltable. La playa a la que hay que ir cuando vas a estar por estas coloniales tierras es definitivamente playa Blanca.

 

Playas blancas, transparentes, esmeraldas

Para ir hasta este hermoso paraíso en la isla Barú existen varias opciones, la tradicional es el barco que pasa por las islas del Rosario, luego por un oceanario y finalmente desembarca en estas playas. En esta alternativa tenés una gran contra, llegás a este lugar después del mediodía.

 

Playa Blanca

 

Además, dentro de este camino tenés dos opciones: barco o lancha. Lo que varían es el tiempo de viaje y el movimiento del medio de transporte. Encima la entrada al oceanario es un extra a pagar aparte. Y si a todo esto le sumamos que no estamos muy felices con la situación de ver animales encerrados cuando deberían estar en la naturaleza, nada nos seducía demasiado de esta opción.

Otro modo de llegar es por tierra. Si bien esta playa está dentro de la enorme isla Barú, la misma se encuentra conectada al continente por un puente que permite el paso de vehículos sin problemas. Por supuesto que hay modos más baratos para llegar que incluyen buses, pero en nuestro caso, para ahorrar tiempo y evitarnos problemas, optamos por el transfer que por 500mil pesos colombianos cada uno, nos llevaba y traía en forma directa (por nuestra hija no debíamos pagar pasaje).

 

Playa Blanca

 

Tiene dos horarios diarios, hacia las islas parte a las 8:30hs o al mediodía. Si vas en el segundo, tendrás que hacer noche en la isla porque la última vuelta del transfer es a las 15hs. También tiene dos únicos horarios de vuelta, uno al mediodía y el ya mencionado.

Fuimos hasta el lugar en donde salía, que es un hostel en el barrio Getsemaní (también hay otras agencias, en zonas cercanas) y el viaje hasta la zona de la playa duró una hora aproximadamente.

El sector del estacionamiento se distancia unos 200mts de la playa en sí, pero el camino es más que obvio, los vendedores son grandes indicadores de camino.

 

Playa Blanca

 

Al llegar a la arena las ofertas de alquiler de lugar, con sombrilla, silla, reposera, se multiplican por doquier. Nosotros decidimos que necesitábamos de una sombrilla porque lo cierto es que con Sofía preferíamos tener algún lugar donde resguardarla del intenso sol. Ese alquiler, de reposeras y sombrilla, nos costó 25mil para todo el día.

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La arena es suave, y el agua es puro caribe. Limpísima, con tonalidades que van desde el esmeralda al turquesa. Un suave oleaje permanente que por momentos se pone intenso nos acompañó toda la jornada. Luego del mediodía las olas se hacían un poco más fuertes, y el mar comenzaba a ganar la costa.

 

Cuestiones necesarias a saber antes de pisar estas tierras.

Una escena que se repetirá en todas las playas que puedas visitar (y en la ciudad de Cartagena también) es que los vendedores tienen más insistencia que vergüenza. Uno no acostumbra ser mal educado y suele contestar amablemente, pero les juro que luego del décimo vendedor, tu cara se transforma en el mismo instante que los ves abalanzarse encima tuyo o de tu hija. No dejes que te empiecen a masajear o lo que sea, aun si te dicen que es gratis. Nada es gratis.

Es innegable que venden cosas útiles y lindas, pero la decisión de comprar o no tiene que ser solo tuya. Mucho cuidado con eso.

Hacia el mediodía se nota que aumenta el flujo de gente, suponemos que se trata de los contingentes que llegan por vía marítima, la primera opción que describimos al principio de este posteo.

Vean la gran diferencia, nosotros ya estábamos allí, disfrutando de ese paraíso desde las 10hs, y los que embarcaron en el muelle de Los Pegasos apenas luego del mediodía iban a conocer este lugar, volviendo a la misma hora o incluso antes que nosotros.

La mejor opción es llevarse algo para comer, así evitás gastar dinero extra y perder tiempo en la comida que se sirve en los pequeños puestos.

 

Playa Blanca

 

Día de relax para nosotros y juego para nuestra hija, disfrutamos de este intenso paisaje caribeño.

La vuelta no tuvo sobresaltos y si bien es un poco decepcionante volver tan temprano, es cierto que el agua se estaba poniendo cada vez más rebelde en cantidad de olas y fuerza; y, además, llegando temprano de vuelta a Cartagena, te queda algo de tiempo para hacer algunas cosas en la ciudad.

 

La isla del Sol que se convirtió en lluvia

La elección de esta segunda playa respondió a una cuestión más bien técnica. Averiguamos entre las opciones que teníamos y si bien supimos que la isla del pirata, por ejemplo, era más linda por la naturaleza que posee, la isla del Sol nos ofrecía una pequeña playa baja, con un espacio cercado y tranquilo para que Sofía pudiese disfrutar del día. La isla del Pirata tenía como gran contra la inexistencia de playa, había que tirarse al agua profunda y eso con una niña de tan solo 3 años no es posible, o al menos es muy complicado.

Para ir a la isla contratamos el paseo en el mismo hotel en el que estábamos alojados en Cartagena, nos ofrecían un descuento por ser pasajeros de allí así que convenía esa posibilidad. Nos vinieron a buscar cerca de las 8hs y como estábamos cerca del puerto fuimos los últimos en recoger, así que nuestro trayecto fue bien corto.

 

Isla Del Sol

 

En el muelle hubo que esperar un rato mientras hicimos el correspondiente tramite de datos personales. Sofía no pagó nada porque en realidad nos aconsejó la recepcionista del hotel hacer una pequeña trampa. Luego de los 3 años ya pagan como adulto, así que dijimos que la nena tenía 2 años y medio, logrando zafar de pagar un injusto pasaje ya que Sofi apenas pasaba unos meses los 3 años.

La navegación dura unos 45 minutos y se realiza en una lancha rápida. Siempre hay que tener en cuenta que en esos transportes el vértigo del movimiento extremo está adelante, así que si querés viajar más tranquilo, lo mejor es ir atrás.

 

Fuerte Boca Chica

 

Al salir de Bocagrande, se explica que nos encontramos con dos fuertes a los costados que servían de defensa en otras coloniales épocas. Luego el barco transita por mar abierto, aumentando las olas significativamente.

 

Islas Del Rosario

 

Llegamos a la isla y lo primero que hacen es explicarte y ofrecerte algunas opciones extras que pueden ser tu interés. El paseo al oceanario es una que se lleva bastante gente. Otras opciones son el buceo con snorkel, un paseo por el interior de la isla, masajes, etc. Todo se paga aparte, por supuesto, y solo tomás algo si te interesa, no te obligan a nada.

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En ese momento hay que estar atentos porque ni bien termina la charla de bienvenida los que llegamos buscamos todos a la vez una ubicación en las reposeras disponibles y dispuestas en la pequeña playa o piscina. Las que incluyen sombrilla son las más preciadas y no poseen demasiadas. Hay que ser rápido y llegar antes a ocupar ese lugar que te gusta.

Luego el día transcurre en forma normal, te manejás solo y elegís si estar en la playita, saltar al agua más profunda del otro lado del muelle o darte un chapuzón en la pileta de agua salada. Hay un bar que te vende tragos y bebidas y un pequeño puesto que ofrece jugos naturales y snacks.

 

Isla Del Sol

 

Isla Del Sol

 

Los vendedores de bijouterie acá no te invaden, tan solo se ubican en mesitas cercanas y uno se acerca si así lo desea.

Algunas cosas a tener en cuenta son que la playita si bien es bajita tiene como contra que las piedras debajo del agua son bien molestas. Otra cuestión es que la pileta tiene una mini pileta para niños incluida pero que resulta muy resbalosa por ser de superficie de baldosa, mucho cuidado el primer instante en el que soltás a tu pequeño hijo allí.

 

Isla Del Sol

 

Isla Del Sol

 

Cosas que incluye la estadía: las frutas de bienvenida, que se pueden tomar a gusto, y el almuerzo que es bien abundante y se puede repetir sin límites. La comida incluye una sopa de pescado como entrada y el plato principal de pescado frito con arroz con coco, patacones, yuca frita y ensalada. Todo muy rico y bien preparado, además incluye las bebidas libres. Le suman también un pequeño dulce típico y café para cerrar la comida. Si no comés pescado podés avisarle en el momento de la charla inicial y te preparan pollo o carne vacuna que reemplace.

 

Isla Del Sol

 

La vuelta la emprendimos cerca las 16hs con una tormenta que venía amenazando en llegar a la isla desde hacía unas horas. Escuchábamos los truenos a lo lejos y por momentos se nublaba, pero nada pasó en tierra.

 

Isla Del Sol

 

Lo peor es que pasamos por la tormenta con la lancha. Una experiencia para nada agradable, tuvimos un viaje de 45 minutos a puro trueno, relámpago y fuertes gotas empapándonos. Sofía se durmió todo el viaje por suerte, la tapé con un toallón y zafo hasta de mojarse. Nosotros llegamos hecho sopa y con la temperatura un poco abajo, así que sentimos el impacto del frio en el cuerpo.

Desembarcamos en el muelle de La Bodeguita y seguía lloviendo en forma intensa. Pero en unos minutos se calmó repentinamente. Quisimos tomarnos un taxi, pero no teníamos suerte, todos llenos y si eventualmente pasaba uno vacío, no paraba. De todas maneras, como ya no llovía, caminamos las escasas 5 cuadras que nos separa del hotel y pudimos recomponernos del frio que de pronto sentíamos.

 

 

Yamila Campo
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Yamila Campo

Licenciada en Comunicación Social, paso mis días trabajando en la investigación y la docencia, especialmente en la comunicación comunitaria. Amo poner el foco en las situaciones cotidianas y volverlas fotografía. Se puede decir que soy corredora, al menos eso me gusta entrenar en los tiempos libres. Me defino como viajera y soy de las que le pone onda a toda circunstancia que pueda fallar en un viaje. Y obviamente, soy mamá de Sofía, la chiquitina que me hace reir y redescubrir el mundo todos los días.
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