lago puelo

Lago Puelo – un día en el paraíso del sur

Un lago con agua color esmeralda, montañas que lo rodean y le dan marco, senderos entre bosques, playa y la posibilidad de navegarlo. Lago Puelo tiene todo para pasar un día hermoso en un pequeño gran paraíso sureño.

 

Cruzar de Chubut a Río Negro

 

Este pueblo, que pertenece a Chubut, en realidad está muy cerca de El Bolsón por lo que llegar hasta allí solo toma unos 45 minutos de bus regular si estás pasando tus días en este otro lindísimo pueblo.

El transporte (La Golondrina, tal el nombre de la empresa) pasa por la arteria principal (av. San Martín), y sus horarios se pueden averiguar en la oficina de Información Turística (tiene una frecuencia de una hora aproximadamente) El pasaje tan sólo cuesta $16 y tengan en cuenta que podrían bajar en el pueblo de Lago Puelo, pero el lago en sí está bastante lejos, por lo que la distancia también debe hacerse en bus. Por una cuestión de tiempo, decidimos ir directo al lago y ya de vuelta, no nos quedó tiempo de conocer el pequeño poblado.

El colectivo termina cerca de la entrada al parque nacional, pero consideren los 800mts quizás que separan el lugar donde queda parado, sobre todo cuando hay que calcular el regreso y que no se nos escape por minutos.

Como todo parque nacional, tiene un costo de entrada. Fueron $120 por personas, y por supuesto, aun Sofia no paga.

El detalle de nuestro arribo es que ya llegando al pueblo empezamos a notar una espesa niebla. Si bien ya estábamos cerca de las 10 de la mañana, las nubes estaban muy bajas y el camino poco visible. El parque tenía aún más nubes y apenas se veía el horizonte en el imponente lago.

 

lago puelo

 

El guardaparque nos brindó un mapa con los senderos y cosas para hacer, y nos dio la mala noticia de que, ya pasado el fin de semana de Pascuas, la proveeduría del lugar estaba cerrada. Habíamos llevado vianda, pero no bebida, pensando en comprar allí. Por suerte se apiadó de nosotros y nos dio agua de su dispenser en una botella. Realmente nos salvó.

Otra de las cuestiones en las que nos brindó alivio es que nos aseguró que cerca del mediodía las nubes se iban a dispersar, dando paso a un hermoso día. Así fue, tal como lo dijo, la clave era esperar.

En la entrada del muelle se ubica la casita en donde se compran las excursiones lacustres que ofrece el lago. Hay una pequeña, de 45 minutos que le da una vuelta al mismo, y la que te lleva al límite con Chile, que dura unas 3 horas y realmente vale la pena.

Tuvimos que esperar que se junte gente porque tiene un mínimo de 4 personas para poder salir. Por suerte, mientras disfrutábamos de la hermosa vista del lago, varias personas fueron llegando y terminamos siendo como 10 los que nos embarcamos en dos pequeños botes con dos muy simpáticos guías.

 

muelle lago puelo muelle lago puelo muelle lago puelo

 

El paseo sale $700 por personas y a eso hay que sumarle $100 por el seguro para los niños. En nuestro caso, pudimos salvar ese último pago porque en realidad no contábamos con tanto efectivo, pensando que ellos iban a tener la posibilidad de cobrar con tarjeta.

 

Navegando lo esmeralda

 

Salimos en este pequeño barco que nos contó el guía se usan más que nada en temporada baja, ya que en los picos de temporada, el barco elegido es uno de gran talla y capacidad para 30 personas.

Por estas cosas es que amamos viajar en temporadas de poca gente. El paseo en ese barquito, con el agua que tocábamos con solo estirarnos, fue sumamente placentero.

 

navegacion lago puelo

 

lago puelo

 

Se navega el lago hasta un sector en donde las partículas del aire y la propia pureza del agua hace que el color sea de un esmeralda intenso. Allí los verdes se tornan casi de diamantes y mirar el agua hipnotiza. Sofia se quedó un rato largo mirando ese brillo particular y su movimiento.

 

navegacion lago puelo

 

Después de esa pequeña parada vamos directo al muelle que nos lleva a la zona del límite con Chile.

 

muelle lago puelo

 

La caminata es muy simple y dura un poco más de media hora. El guía te va mostrando cómo se van fusionando y diferenciando a la vez el bosque patagónico de nuestro país con la selva valdiviana de Chile. Allí la vegetación va uniéndose por momentos, generando ámbitos completamente distintos a los que uno viene recorriendo en otros lugares del sur argentino.

 

trekking limite chile

 

caminata limite chile

 

trekking limite chile

 

Se llega entonces al límite con chile, identificado con un gran cartel de madera y después se hace un pequeño sendero en bajada para llegar a uno de los hitos que a lo largo de la cordillera marcan el límite con nuestro país hermano.

 

limite chile puelo

 

hito limite chile

 

Bajando un poco más llegamos a los rápidos del río Puelo. Otro lugar muy lindo para tener de postal en las retinas y las cámaras.

 

rapidios rio puelo

 

rapidos rio puelo

 

rapidos rio puelo

 

La vuelta es bordeando el río hasta que retomás el camino y finalmente llegás al muelle. La navegación de vuelta es simplemente para seguir disfrutando de la inmensidad del lago.

 

Senderos y disfrute del paisaje

 

Pasadas las 14hs volvimos al muelle y en sus alrededores decidimos almorzar.

Venía ahora el momento de decidir qué senderos íbamos a hacer con el tiempo que disponíamos.

Las opciones de los senderos cortos son:

Sendero del Pitranto Grande: atravesando un kilómetro por el bosque de pitras se llega a la zona balnearia de “La Playita”.

Sendero al Mirador del Lago: Desde el último tramo del sendero del Pitranto Grande, se puede ascender 130 mts. para obtener una vista espectacular de todo el sector norte del Lago, la desembocadura o delta del Río Azul, el muelle, el cerro Cuevas, etc. El tiempo estimado de ascenso es de 30 min.

Sendero de Interpretación Bosque de las Sombras: El circuito tiene unos cuatrocientos metros y está elevado, se transita a través de una pasarela de madera de coihue. Folleto en mano y con estaciones explicativas, trata sobre este ambiente singular: el bosque de Pitras, y de qué manera interactúan distintas especies botánicas (el tique, el ulmo, el olivillo, el avellano) dentro de un pitranto, especies que sólo crecen en este particular ambiente en donde es escasa la penetración de los rayos UV.

Luego existen otros senderos que ya demandan varias horas y hasta días, en otros sectores del parque.

 

lago puelo

 

Decidimos ir caminando por la costa porque básicamente Sofia disfruta de tirar piedras al lago, esa fue su gran diversión de la tarde. Así que en ese tramo no seguimos ningún sendero, hasta que la costa se cortó por un arroyo y entonces subimos a la ruta para tomar un tramo del sendero Pitranto Grande hasta desembocar en la playita. Nada del otro mundo, lo que diferencia este sector de otros es que en vez de pierdas, hay arena.

 

lago puelo

 

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Sofia fue para el lugar que había piedras y siguió con su diversión absoluta que era acompañada por Marce, jugando a “quién la tira más lejos”.

 

lago puelo lago puelo lago puelo

 

Uno piensa allí qué simpleza puede tener la diversión de un niño. Muchas veces como adultos los llenamos de cuestiones materiales que ni por asomo podrán darle toda la felicidad que un momento compartido en familia, en el medio de la naturaleza, aporta.

 

Subir al mirador, parece fácil, pero…

 

Pensamos que el tiempo estaba justo, pero era posible llegar al mirador y ya sí desandar el camino rumbo al bus.

Comenzamos a querer tomar el sendero y al principio nos confundimos al tomar por un camino que enseguida sentimos que no estaba del todo “habilitado”.

Volvimos a salir a la playa y desde allí sí tomamos el camino correcto que desemboca en el inicio del sendero del mirador del lago, bien señalizado y con todas las indicaciones de rigor.

El camino no tiene dificultades extremas porque es subir piedras, pero considerando que ese kilómetro de caminata es en permanente subida, los más de 30 minutos que nos tomó subir se pusieron intensos por momentos. Máxime para Sofia que por momentos bromeaba y nos decía “la barrita de energía se me está descargando” jeje Aún así, hizo todo el camino ella y llegó al mirador cansada, pero hasta divertida.

 

mirador lago puelo

 

La vista desde allí te deja sin aliento. Más allá del cansancio, ¡realmente te deja maravillado! Y quedarse allí, sentado en las grandes piedras para simplemente contemplar, es una hermosa experiencia.

 

mirador lago puelo

 

mirador lago puelo

 

mirador lago puelo mirador lago puelo mirador lago puelo

 

Jugamos por supuesto con Sofi un poco, ella hizo sus piruetas y de pronto notamos que teníamos unos 50 minutos para bajar y llegar al bus de las 19hs. ¡Así que la bajada fue a puro ritmo!

 

Llegar con lo justo, pero ¡¡llegar!!

 

Bajamos del mirador y empezamos a andar a paso firme por los caminos de auto que, en cierto modo, cortan camino. Atravesamos algunas zonas lindas, saludamos con apuro a ese bello lago y su entorno para comenzar la corrida a la parada del bus.

Obviamente, Sofia tuvo que ir a upa porque no había segundos para perder. Fuimos llegando a la ruta y vimos a lo lejos la caseta de entrada/salida al parque y unos cuantos metros más allá, el colectivo parado.

Esos son los momentos en los que no hay cansancio que valga y sacás las fuerzas de donde sea para lograr el objetivo. Marce se adelantó en la corrida y las chicas fuimos un poco más atrás pero ya tranquilas de que él frenaría una eventual salida.

 

bus lago puelo

 

Por suerte llegamos bien, con lo justo para que el bus de la media vuelta y regrese a El Bolsón. Fueron 45 minutos en los que Sofia aprovechó para dormir un poco y así volver a cargar “su barra de energía” después de un día de para aventura, diversión y maravillosos paisajes.

 

 

Yamila Campo
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Yamila Campo

Licenciada en Comunicación Social, paso mis días trabajando en la investigación y la docencia, especialmente en la comunicación comunitaria. Amo poner el foco en las situaciones cotidianas y volverlas fotografía. Se puede decir que soy corredora, al menos eso me gusta entrenar en los tiempos libres. Me defino como viajera y soy de las que le pone onda a toda circunstancia que pueda fallar en un viaje. Y obviamente, soy mamá de Sofía, la chiquitina que me hace reir y redescubrir el mundo todos los días.
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