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Sierra de la Ventana – paisaje y trekking cerca de Buenos Aires

Sierra de la Ventana es el lugar perfecto para quien quiera un poco de sierras y naturaleza, sin tener que alejarse demasiado de Buenos Aires. Una gran opción para un fin de semana con feriado puente.
En este posteo, les contaremos las distintas opciones de paseos, pueblos y sierras que se pueden conocer durante una estadía en la zona. Nuestra visita fue en febrero de 2012, aún así estamos seguros que estos consejos no pierden vigencia.

 

Centro y pequeña dosis de sierra

Para llegar hasta Sierra de la Ventana, tomamos el tren que sale de Constitución hacia Tornquinst (el recorrido completo es Constitución-Bahía Blanca) el viernes a las 19hs. Una opción más que barata, donde viajas en un simple pero cómodo pullman que te deja en destino luego de 13 horas de viaje.

Desde Tornquinst hasta Sierra optamos por tomar un remis en la terminal de micros del pueblo. Las ocho cuadras que separan un punto del otro se tornaron interminables porque tuvimos la mala suerte de llegar en medio de una enorme lluvia. Claramente, nuestras camperas de lluvia y las fundas impermeables de las mochilas fueron grandes aliados, tal como otras veces.

 

Plaza central de Tornquinst

 

La opción del remis fue la más conveniente, ya que el micro que conecta ambos destinos, se había ido hace poco y el siguiente pasaría recién dentro de 3 horas. Además el precio del remis no parecía exageradamente caro.

Ya en el camino, se atraviesan las sierras, que se encuentran dentro del parque provincial Ernesto Tornquinst. Se empieza a ver este inusual paisaje para la zona, y realmente asombra tener en la vista cercana semejante cordón serrano colorido.

Llegamos con lluvia también al pueblo de Sierra de la Ventana, y ya alojados en la cabaña que previamente habíamos reservado, pensamos que pasaríamos una tarde sin mayor acción que mirar la lluvia caer. Afortunadamente, luego del mediodía, el cielo se despejó y pudimos comenzar a conocer el pueblo.

Nuestro recorrido entonces fue:

Estación ferroviaria de Sierra de la Ventana: El tren sigue pasando, y la estación está muy bien cuidada. Se pueden tomar unas muy lindas fotos desde allí hacia el puente ferroviario, distante unos 500 metros.

 

Estacion ferroviaria Sierra de la Ventana

 

puente ferroviario Sierra de la ventana

 

Luego fuimos caminando por las vías hasta el puente, y bajamos al cruzarlo, por una escalera que te lleva justo a una pseudo playita (nada especial, un lugar de donde sacar fotos del puente desde abajo, nada mas), y seguimos camino rumbo al dique.

El dique: Sirve como una especie de super pileta, donde la gente aprovecha para pegarse un chapuzón y pasar el día. Estaba bastante lleno, aunque la verdad es que nos resultó bastante fea el agua allí.

Desde la salida del dique hay un camino que hicimos y que te lleva al Cerro del Amor.
Cerro del Amor: También llamado Cerro Ceferino, es un cerro de poca altura y fácil subida. Se encuentra cerca del pueblo, luego de caminar unos cuantos metros desde el dique, empieza el caminito de subida y en unos 15 minutos se llega a la cima. Desde allí se tiene una vista realmente muy linda del pueblo y los alrededores, y se pueden sacar muchas fotos del paisaje circundante.

 

Cerro del amor

 

Paseo en bici: Otro de nuestros días en esta ciudad, hicimos uso de las bicicletas que las cabañas en donde nos hospedamos ponen a disposición de los huéspedes, y fuimos a recorrer las calles de Sierra de la Ventana.

Primero nos dirigimos hacia la bici senda que lleva hasta la alejada puerta del pueblo. Pero no llegamos tan lejos, sino que a mitad de camino nos detuvimos en la radio local que tiene la particularidad de transmitir desde un vagón de tren antiguo, y de allí fuimos a la otra punta del pueblo, para recorrer el barrio Golf, hasta el balneario Los Angelitos y de allí llegar hasta Villa Arcadia. Es interesante darle una recorrida a la ciudad, es bastante grande por lo que la bici es una buena opción si lo que buscás es seguir en movimiento.

 

El Parque Tornquinst

Para entender un poco la ubicación de los cerros y senderos en el parque, vamos a hacer una pequeña introducción:
El parque provincial Ernesto Tornquinst cuenta con 2 accesos (distantes entre sí unos 4km aproximadamente)

– Base Cerro Ventana: Desde aquí se accede obviamente al Cerro de la Ventana, pero también a los paseos de garganta olvidada y piletones naturales. Otro atractivo es garganta del diablo, al que se llega con guía especializado

– Base Cerro Bahía Blanca: Nuevamente, como su nombre indica, desde aquí se accede al Cerro homónimo, y además el centro de interpretación y el sendero claroscuro. Existe también la posibilidad de hacer el sendero de arte rupestre.

Vale aclarar, que en caso de lluvia, nieve, nubes bajas o agua en los senderos, el parque puede cerrarse o algunos de los circuitos (sobre todo los de dificultad más compleja)
Dato importante: conservá la entrada al parque, porque si la presentás al día siguiente pagas la mitad, y en el posterior, nada.

 

Primer ascenso serio

Para comenzar a conocer el parque, decidimos realizar el ascenso al Cerro Bahía Blanca a las 8hs. Pero, tras tomarnos un remis hasta la base, lamentablemente nos encontramos que debido a la lluvia del día anterior, recién iban a poder abrir el ascenso a las 10 de la mañana.

Con dos horas por delante, hicimos tiempo visitando el centro de interpretación. Tan sólo cinco minutos fueron necesarios para recorrer ese sector de una habitación con tres vitrinas antiguas que poseen una serie de animales disecados, con algunas viejas láminas descriptivas, y una vieja maqueta de los cerros del sector.

Un ratito antes que se hicieran las 10 de la mañana, apenas se habilitó, nos anotamos en el registro (condición importante para subir, y al bajar hay que avisar, controlan así el flujo de gente) y nos alistamos a escuchar el guía. Finalizada la charla, comenzamos el ascenso.

Cerro Bahía Blanca: Su altura es de 730m, la subida hasta su cima, demanda unas 3 horas y su dificultad es fácil-media.

Empezamos el ascenso y decidimos que lo mejor era dejar la sacada de fotos para la bajada, así nos concentrábamos en el camino y quizás podíamos llegar primero a la cima (con el premio de tener la soledad para disfrutarlo y sacarnos las mejores fotos).

El camino tenia momento más empinados, y otros más tranquilos. Pasamos algunos grupos de personas y sostuvimos el paso viendo que no había nadie más delante nuestro. La última parte tiene un tirón de ascenso bastante importante, por lo que llegamos a la cima con cierto grado de agite.

Y el premio nomas fue la inmensidad y la soledad. Llegamos solos y pudimos disfrutar del paisaje y el silencio por unos 10 minutos.

 

cerro Bahia Blanca

 

Comenzó a llegar gente y ya las fotos no tenían la misma gracia, pero aun así era agradable quedarse contemplando el horizonte. Así que nos quedamos cerca de media hora, simplemente sentados en una roca admirando el paisaje.

Emprendimos el descenso (siempre menos costoso a nivel físico, pero con mayor necesidad de concentrarse en no dar un mal paso), ya deteniéndonos en cada lugar que nos parecía interesante para una foto. Tardamos unos 45 minutos en bajar.

 

descenso Cerro Bahia Blanca

 

Así que tuvimos como tiempo final para ese paseo, unas dos horas completas, lo que nos demostró que los cálculos que hacen en los folletos tienen un margen importante respecto del promedio.

¡Importante! No te olvides llevar: Este sector del parque no posee kiosco, por lo que hay que llevarse la comida y la bebida. Es importante tener líquido a mano para emprender el esfuerzo físico.

Sendero claroscuro: Según folletos, su duración es de una hora. Se trata de un sendero de nula dificultad, que posee una parte más soleada y seca, a la que se le antepone otra parte más húmeda y oscura.

 

sendero Claroscuro

 

Hicimos este sendero luego de bajar del cerro y haber almorzado. No es nada del otro mundo, pero resulta simpático como para relajar un poco el cuerpo y conocer algo más del parque.

Una vez fuera del parque, queríamos conocer Villa Ventana, pero ante la falta de transporte y la supuesta cercanía (4km) desde esa entrada del parque, nos decidimos a hacerlo caminando.
Salimos a la ruta y lo que al comienzo nos pareció lindo y divertido (el paisaje, la caminata, el sol, la ruta, los autos), terminó siendo un verdadero martirio. Nunca supimos la distancia exacta que hay, pero según el cálculo de lo que tardamos (1hora 20 minutos) y nuestra percepción del camino, creemos que llegamos a caminar 6km.

 

entrada al parque

 

Por supuesto, llegamos muertos al pueblo, sobretodo porque era pleno mediodía y el sol era contundentemente fuerte en lo alto del cielo.

Después de algunas cuadras más para entrar al pueblo en sí, llegamos a la casa de información turística donde nos dieron la maravillosa noticia de que la caminata no había servido de nada, ya que al Ex Club Hotel (uno de los puntos que más nos interesaban en Villa Ventana) solo se podía llegar con una visita guiada que tenía un cupo limitado, que estaba completo por el día.

Resignados ya, volvimos a la cabaña en remis (se convirtió en nuestro mejor aliado, ante la falta de micros con horarios fluidos que unieran ambos pueblos), para hacer uso de la pileta y planificar los paseos del día siguiente.

 

Muchos senderos por recorrer, seguimos subiendo

Otro de los días allí decidimos recorrer varios lugares del parque. Cuando llegamos a la base notamos que había una cantidad importante de gente haciendo la cola para anotarse en los ascensos.

Ese día solo estaban habilitados Garganta Olvidada y Piletones. Cerro Ventana recién abriría a las 11hs para los senderistas más experimentados. Así que ante tal panorama optamos por dejar el cerro para encararlo bien temprano el ultimo día, y en cambio hacer ese día los 2 primeros senderos.

Nota pintoresca: Cabe puntualizar que se DEBE subir con calzado adecuado (zapatillas de trekking o deportivas por lo menos), ya que el camino no es asfaltado ni mucho menos, y puede ser peligroso no tener el agarre adecuado. Pero aun así, muchas de las personas que iban a subir al cerro, se enojaban ante la negativa de los guardaparques de dejarlos entrar en ojotas a cualquiera de los senderos (como si se tratase de sacar a pasear al perro un domingo a la tarde)

Piletones Naturales: Como su nombre indica, se trata de unos piletones naturales que están formados en medio de las rocas, con el agua lista para ser disfrutada. Su dificultad es fácil-media y la duración es de 3hs.

El primer tramo para llegar a ellos, es realmente desgastante, ya que es una pendiente muy pronunciada, llena de raíces de árboles y rocas varias (lamentamos hacer ese camino sabiendo que al día siguiente lo repetiríamos por ser el primer tramo de los 10 que componen el ascenso al Cerro Ventana).

Una vez subida la pendiente, llegamos a un espacio con una vista muy bonita, pero el camino seguía hacia la izquierda, así que no nos detuvimos mucho y seguimos.

 

caminos parque Tornquinst

 

El camino que continua tiene una pendiente muy pronunciada, con muchas rocas sueltas; algunas grandes, otras chicas (¡no debe faltar concentración para no caer!).

Finalmente, llegamos a los piletones naturales. Muchísima gente estaba metida en los pequeños espejos de agua y algunos que otros traspasaban los límites permitidos e ingresaban en zonas inseguras. El paisaje es lindísimo, y después del esfuerzo uno siente que merece quedarse en ese lugar, refrescarse y disfrutar. Llevamos la comida, porque, como ya explicamos, no hay ningún lugar donde comprar nada en el parque. Así que el lugar fue perfecto para el picnic.

 

Piletones naturales

 

Con la panza llena volvimos. Tardamos en total, poco más de dos horas, una menos de la que estima el folleto del parque.

Garganta Olvidada: Es una pequeña cascada (o un chorro de agua más bien) que cae directo sobre las rocas y da origen a un pequeño curso de agua que baja entre las rocas. Su dificultad es fácil-media y la duración hasta allí es de entre 1hs y 2hs.

Empezamos la caminata creyendo que iba a ser mucho más simple, pero sin embargo el camino se deshace sobre el lecho de un rio seco que tiene muchas rocas desparejas y grandes que hay que ir trepando. Superado esto, llegamos al sector de la cascada después de una pequeña escalada, y es realmente interesante ver el paredón gigante del que cae un hilo de agua tornando hiper resbaladizas las piedras de abajo (todo un desafío llegar a sacarte una foto bajo el chorro de agua).

 

Garganta Olvidada

 

Luego de un poco de descanso y las fotos pertinentes, una hora después estábamos una vez más en la base, pero ahora listos para llamar al remis (caminata mediante hasta un hotel distante 500m, ya que no había señal de celular allí) que nos llevase a Villa Ventana y ver si teníamos suerte con el cupo para visitar el Ex Club Hotel (¡seguí leyendo el post, está un poco más adelante!

 

Parque Tornquinst

 

El ascenso tan esperado: el Cerro Ventana
El último día de nuestro viaje a Sierra de la Ventana fue destinado para hacer el mejor de los ascensos. Logramos levantarnos bien temprano para poder llegar a las 8am a la base del Cerro Ventana, y como era de esperar, no había casi gente en el predio.

El Cerro Ventana es el más famoso del parque, y por ende, también el más alto (1136m de altura). Su ascenso demanda entre 5hs a 6hs, y la dificultad del mismo es media.

 

Cerro Ventana

 

Antes de las 8.30hs estábamos subiendo nuevamente la pendiente empinadísima rumbo a la primera estación (recordá que son 10 las estaciones del ascenso) en el camino a la Ventana.

Tomando la derecha del cartel de la estación 1, se desanda un camino más tranquilo, de pastos largos y guanacos pastando a lo lejos. Todo resultó más o menos tranquilo hasta que llegamos a la estación 3, en donde comienza un ascenso bastante complejo por varios motivos: la cuesta es empinada, hay muchas piedras grandes que te obligan a escalarlas de un tirón, el camino es confuso (está señalizado por carteles amarillos, pero existen muchas posibilidades para llegar a los carteles, y desde abajo a veces los perdés de vista) y el tramo es largo.

 

Bajando cerro Ventana

 

Esa cuesta toma hasta la séptima estación, por lo que usamos una buena cantidad del tiempo. Hicimos varias estaciones de un tirón porque tenemos cierto entrenamiento, pero así y todo fue agotador realmente.

 

Bajando Cerro Ventana

 

Pasamos entonces por la estación 8, que es un valle en el que crece pasto y el camino da tregua para descansar las piernas. La 9 nos deparaba una tanda más de piedras a subir y finalmente, luego de un de un par de escaladas más, llegamos a la cima, la estación 10.
Tardamos 2 horas para llegar, y todo ese esfuerzo realmente valió la pena. El tamaño de la ventana es impresionante, y los lugares para sentarte en el borde del espacio vacío, con el silencio del viento, son increíbles.

 

La Ventana

 

Cima Cerro Ventana

 

Comimos en la cima para reponer fuerza (era temprano para almorzar, pero semejante esfuerzo físico nos dio hambre realmente), descansamos un rato largo (una hora) y emprendimos el regreso.
Regreso complejo porque había que bajar por una cuesta muy empinada con el vacío enfrente, y aun sin sufrir de vértigo, te generaba una señal de alerta el escenario como para asegurarse de pisar firme en cada paso.

Por supuesto, la bajada fue más simple en cuanto al esfuerzo físico, pero realmente requería de una concentración importante el hecho de asegurar los pasos sin resbalar.

Tip horarios: Un dato importante para tener en cuenta es que permiten el ascenso hasta las 11hs, pero al mismo tiempo, a las 13hs hay un guardaparque en la cima que hace bajar a todo el mundo, hayas llegado o no a la cima. Así que si no estás seguro de poder tardar solo 2 horas en llegar, no hagas semejante esfuerzo empezando a las 11 el ascenso, porque vas a tener que bajar antes de ver la ventana.

Bajamos entonces, lo que nos llevó mucho menos que dos horas, y llegamos a la base.
En total, subir y bajar el cerro ventana, con una hora de descanso en la cima, nos consumió 5 horas. Por suerte habíamos quedado con el remis que nos llevó, que nos vaya a buscar a la hora indicada, por lo que fuimos hasta el estacionamiento y emprendimos el regreso.

 

Algunos extras que tenés que conocer

Saldungaray y sus atractivos:

Más allá de las sierras, existen algunas otras alternativas cercanas, como puede ser el pueblo de Saldungaray.

Hicimos la visita con un remisero que muy amablemente se mostró predispuesto a realizarnos una recorrida completa. Empezamos por el cartel de entrada al pueblo –un clásico de nuestras visitas a pueblos- y luego seguimos por la puerta del Cementerio Municipal. La obra del mítico arquitecto Francisco Salamone, guarda la misma lógica que otras construcciones que vimos en distintos lugares de Argentina, con grandes dimensiones, buscan la imponencia y por momentos uno siente que es más escabrosa de lo que debería ser por tratarse de un cementerio.

 

cementerio Sladungaray

 

Seguimos el recorrido hasta la reconstrucción del Fortín Pavón, que puede resultar pintoresco, pero no mucho más. Finalmente dimos una vuelta por la plaza principal y la estación ferroviaria.
En tan solo media hora pudimos recorrer todo el pueblo. Tan pequeño resulta que nos llama la atención semejante puerta de cementerio en un lugar tan invisibilizado en el mapa.

 

Fortin Pavón

 

Ex Club Hotel:

Es importante saber que existe un cupo para hacer las visitas guiadas – y no se puede acceder al lugar sin ser parte de ese contingente- que tienen además horarios precisos. La información de los horarios y la posibilidad de anotarse para ir, se obtiene en la pequeña oficina turística que hay en Villa Ventana. El día que fuimos, tuvimos que anotarnos a la mañana en lista de espera porque ya el cupo estaba lleno para el paseo de las 17hs.
Por suerte, alguno que otro se había bajado de la excursión, así pues, conseguimos lugar rápidamente para la visita.

Esta particular edificación queda en Villa Ventana, y se encuentra cerrado al público en general. Solo puede visitarse mediante las visitas guiadas que organiza la oficina de turismo local. Se trata de un complejo turístico inaugurado en 1911 y clausurado en 1920. En 1983 el edificio fue reducido a ruinas por un incendio.

 

Ex Club Hotel

 

Como se llega a bordo de un auto, nos ubicaron en el de unos chicos también de Buenos Aires, que resultaron muy agradables. Quedamos con el remis que nos vendría a buscar en una hora y media, tiempo más que suficiente para realizar la visita guiada.

La caravana de autos cruzó el pueblo y llegó a la tranquera que da comienzo al camino hacia el hotel.

Hubo varias interrupciones en el paso, ya que mucha gente se mete por el portón e ingresa a pie en el predio, sin la autorización correspondiente. Así que la guía cada vez que veía a uno, paraba el auto y empezaba el sermón.

Llegamos al Ex Club Hotel y es realmente abrumador ver semejante estructura derruida por el tiempo y las malas gestiones de los estados (democráticos y militares). La guía te cuenta la historia del lugar, ves algunos sectores, nunca dentro de alguna habitación o lugar cerrado, debido al peligro de derrumbe constante. Un buen lugar para fotos, y para conocer también cómo algunas decisiones y condiciones políticas/económicas determinan la posibilidad de crecimiento de los lugares turísticos también.

 

Ex Club Hotel

 

Villa Serrana La Gruta: este pueblo lo visitamos el último día de pasada con el remis, yendo a tomar el tren de vuelta. La idea era poder sacarnos algunas fotos con la particular capilla de Nuestra Señora de Fátima, ya que su edificación casi futurista o de OVNI llama la atención incluso pasando por la ruta.

 

capilla Ntra Sra de Fatima

 

Tornquist: el último día, llegamos con un poco de luz del sol. Nuestra idea era poder recorrer el pueblo, ya que en la llegada no habíamos podido ver nada por la copiosa lluvia que nos recibió en esa jornada. Así que aprovechamos el tiempo para recorrer la plaza del pueblo, que es muy bonita por cierto, y dimos algunas vueltas por las calles de los alrededores.

 

Plaza Tornquinst

 

Nuestro tren llegaba a Sierra de la Ventana a las 21.30hs, por lo que tuvimos tiempo de sobra para la recorrida, y ya que estábamos, compramos la cena en una linda rotisería que logramos ubicar.
Llego el tren en el medio de la noche oscura, pero por suerte, en el horario acordado.
Partió rumbo a Constitución, lugar que nos recibió a las 10.30hs de la mañana siguiente, con la locura acostumbrada de la ciudad de Buenos Aires.

 

Pendiente del viaje: Por las lluvias y para descomprimir tantas actividades, optamos por no visitar el Cerro Tres Picos (el más alto de Buenos Aires, con 1239m). Se encuentra algo más alejado de las entradas al parque y su acceso es a través de la estancia Funke.

 

 

Marcelo Aguilera
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Marcelo Aguilera

Ingeniero en Informatica, los códigos de programación no es lo que más me gusta ver. Prefiero los paisajes de los viajes, pero cuando no se puede estar en ellos, me surmejo en las imágenes de blogs y páginas para lograr la planificación perfecta del próximo viaje a hacer. Me defino como viajero meticuloso que siempre quiere conocer hasta el último rincón. Cuando estoy en la rutina, me despejo entrenando, ya que además soy corredor.Y por supuesto, soy el papá de Sofía, la loquita que me da los besos más lindos cada noche.
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